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FRAGMENTOS DE CUATRO HORAS + 2 pequeñas historias sin importancia
 
 
El currículum de Javi
El trabajo de Javi
Las amistades de Javi
La rabia de Javi: su "estigma"
Las zorras



 


El currículum de Javi:

-Silvia, déjame ver tu currículum - chilló Javi, ya que Silvia se estaba pintando la cara en el baño-,
es que no tengo ni puta idea de cómo se hace esta mierda.

-Espera niño, termino de pintarme y te echo un cable.

-Oye, pero si ha sido tu padre quien me ha recomendado, ¿para qué coño quieren un currículum mío?.

-¡Joder Javi!, porque sí; porque es así - Silvia entró en la habitación, estaba muy guapa, se había maquillado ya que tenía una entrevista de trabajo, quería ese puesto, ¡el contrato era de seis meses!... estaba preciosa.

-¡Joder niña!, déjate de currículum y déjame verte bien - Silvia le miraba con cara de madre, con su cabeza le dijo: "no, tú lo que tienes que hacer es escribirte esa mierda"-, ¡vale!, ¿dónde lo tienes?-Javi, la había entendido perfectamente.

-En el ordenador... -se acercó a la mesa, donde estaba Javi sentado rente al ordenador de ambos, un ordenador de aquellos que te regala alguien que se acaba de comprar uno nuevo, un "lentium", pero..."a caballo regalao..."-.
¡Quita de ahí!

-¡Joder cariño!, vaya faldita que te has puesto - Mientras Silvia buscaba su currículum en el lentium, Javi deslizó la mano bajo la mini falda de ésta, perfilando con la punta de su dedo, la hendidura situada en el centro de las braguitas de Silvia-.

-¡Para!...., Javi, quieto que llego tarde...-Javi..., no paró-.

Silvia, tuvo que volver a la ducha, el currículum, seguiría por allí, en el lentium, pero Javi, no podía encontrarlo. Antes de salir corriendo de casa, Silvia se acercó a su novio, se dieron un beso de esos que iban a ser de "adiós cariño", pero fue de los de "¿me has quitado el carmín?". Tras esto, Silvia se fue, no sin antes, hacer que Javi le prometiera que haría un currículum, y que se lo llevaría a Marta, la chica que trabajaba en recursos humanos en la revista donde quería trabajar Javier. El padre de Silvia había sido preciso: " llevárselo el viernes por la tarde, dárselo a Marta, y ya está... ¡Ah!... por cierto..., hija, ¡por Dios!, dile al gañán de tu novio que se haga una coleta, y que se afeite...".

Javi se sentó frente al ordenador, abrió Word, y buscó en "plantillas", hasta que dio con varios formatos rotulados como "currículos". Tras un rato viendo ejemplos, se puso manos a la obra... Finalmente, decidió que aquello no estaba hecho para él, así que hizo su propio currículo, sin fijarse en ejemplos... quedó así:

Estimados señores,

Mi nombre es Javier De Castro, y a mis 27 años tengo el placer de informarles, de que jamás he tenido una nómina, un contrato temporal, o una demanda de paro.

Por otro lado mis estudios se limitan a haber empezado -sin mucha suerte-, la carrera de filología hispánica... sólo fui a clase un par de veces, las suficientes para enterarme del temario; las suficientes, para darme cuenta de que ninguna carrera me iba a enseñar a escribir... ¿y de qué vive este chico?- se preguntarán ustedes-, pues muy fácil...

He ganado varios premios literarios, y de vez en cuando me publican algún cuento en cualquier editorial de mierda; pero no me puedo quejar, hasta la fecha, he conseguido tener publicados unos treinta relatos de terror... tengo seis novelas escritas -ninguna de ellas publicada-, y varios premios de poesía y relato corto... cinco o seis, exactamente: tres millones de pesetas en metálico.

Hablo inglés y alemán, bien, ¡por supuesto!, estuve unos años viviendo -o mal viviendo- por Alemania e Inglaterra. Manejo bien el ordenador, y me encanta el cine...y¿ de eso se trata no?. Les puedo llegar a hacer unas 14 críticas a la semana, y si además me dan la libertad de hacerlo, les puedo escribir lo que pienso realmente sobre cualquiera de las catorce películas.

Mi disponibilidad es inmediata - lógico, si trabajo desde casa...-, y sería para mí un auténtico placer el hecho de poder ayudarles a que su publicación siguiera siendo independiente.

Un placer.

Javier De Castro

Escritor.



El trabajo de Javi
:

Así que, era viernes, eran las siete, y como siempre, Lisardo se retrasaba. Solían quedar en un centro comercial, en una sala de video juegos, junto a la máquina de kárate.

Lisardo llegó media hora tarde, Javi estaba jugando en la máquina, hacía tiempo, así que cuando vio llegar al colombiano, se olvidó de su partida, dejándola a medias, estiró el brazo, y le dio la mano a su dealer...

-¿Qué tal hermano?-le dijo Lisardo a Javi, mientras metía un paquetito blanco en el bolsillo de la chupa de Javi-.

-Bien, toma -esta vez fue Javi, quien introdujo algo en el bolsillo de Lisardo-, ¿estará pesado, no?, la semana pasada iba corto

-¿Y qué?, ¿ya compraste la tanita, cabrón?

-Pues sí, sí que la compré, así que van cinco talegos menos, por la rebajita de la semana pasada, y si esto no está pesado, me busco la vida ¿o.k?

-Cofianza, cabrón, confianza..., prueba eso, ¡escama!- y de este modo, Lisardo se despidió.

-Te llamo, ya te diré...

Javi se apresuró en llegar a casa, eran las siete y media, Silvia habría llegado ya a casa, y a las nueve, venían Edu y Cris. El metro le dejó allí, diez minutos más tarde, a las ocho ya estaba en su sillón, con el paquetito blanco sobre la mesa, y un whisky con coca cola, en su vaso de siempre, junto a éste, una caja de cartón, un envase, en el interior de él, una balanza de precisión que Javi había comprado el día anterior. Silvia, estaba sentada junto a él, ella tenía unas tijeras, y unas páginas de una revista cualquiera, con ellas hacía pequeños trozos cuadrados, del tamaño de un paquete de tabaco...

-¡joder con el Lisardo!, no me ha puesto pegas y le he dado cinco talegos menos, a saber lo que nos ha estado quitando...

-¿Cuánto le has cogido?.

-Diez, como siempre, pero le he pagado nueve.

-O sea, que el cabrón, nos ha estado dando nueve, por el precio de diez.

-No creo, pero nueve y medio..., seguro. Da igual, a partir de ahora se acabó lo de fiarse, con ésto - señaló la pequeña balanza que ya había puesto sobre la mesa-, ya no nos quitará ni una micra.

Javi, abrió el paquetito blanco, en su interior había una piedra blanca del tamaño de una nuez..., quizá un poco más pequeña..., la depositó, sobre una pequeña bandeja, que venía junto a la balanza, y pesó aquello... 9,9. "ves, ya nos ha quitado cero uno", dijo Javi. Silvia soltó un "cabrón", y siguió cortando trocitos de papel.

Media hora más tarde, es decir, media hora antes de la hora en la que supuestamente, venían Edu y Cris a buscarles, Javi y Silvia ya estaban acabando con su labor...


Las amistades de Javi:

...-Tenía un cliente, que me pillaba a la semana unos cinco o diez gramos. El tío se mete constantemente, se pone de farlopa hasta para dormir... eso es enganche tío. El tío que se pone para ver la tele, para jugar con la video consola o el ordenador, ése, está enganchado.

-Joder, ¿se pone coca para jugar al ordenador?

-Sí, un día me dijo que antes de acostarse, se prepara unas rayas y se pone a jugar, y como ésto le ataca, tiene que fumarse unos porros para contrarrestar el efecto... como él me decía: "para ponerme en mi sitio".

-O sea, que el sujeto, tiene que meterse rayas, y como le ataca demasiado, también necesita fumarse unos porros... ¡joder!

-Pero es lógico, este mundo crea gente de este tipo... gente que no sabe donde está su punto.

-Sí, y es que el hombre sabio, debe saber su punto para cada cosa en la vida. Como la frase de "saber beber", pues lo mismo con las drogas, "hay que saber fumar"...

-Sí, y hay que saber ponerse rayas... el problema no radica en las drogas, que siempre han estado en el mundo para "ayudar", sino en la drogadicción... ¡joder!, beberse unas copas de alcohol no es malo... mira los anuncios de la tele, que si Mahou cinco estrellas, que si martini y la dolce vita, que si en navidad la mierda del champán... en definitiva, el alcohol no es un problema, lo que sí que lo es, es el alcoholismo.

-Yo creo, que el que se convierte en alcohólico, lo podría haber hecho perfectamente igual con cualquier otra droga... este tipo de personajes, son yonquis en potencia.

-¡Claro!, si es lo de siempre, hay gente que nace para engancharse a algo... lo que sea, ¿y sabes por qué?

-Porque no ha llenado su vida viviéndola... ¡está claro!. Porque bebe por beber, porque se droga por drogarse, porque piensa... lo justo, porque no es capaz de echarle unas monedas a una absurda máquina de bar, sin pretender ganar el gordo, así que se gastan más dinero que el que la recreativa le podría llegar a dar...
¡ves, este se engancha con las máquinas: su propio soma!

-Y es que la gente, no busca los efectos de cada sustancia, no. La gente busca el soma en cada sustancia. Su propio soma, algo que les evada de esa vida que no se han preocupado en llenar, más que con su trabajo, con su pareja... con un hobby de mierda, ¡y claro!, en cuanto que les falla cualquier apoyo de estos, se caen, y se enganchan... a lo que más a mano tengan.

-¡En fin!

-Dejemos el tema, pero es que la vida... ¡bien vivida, claro!, te da la experiencia de haberle pillado a cada "pedo", tu propio punto... los cocainómanos, los yonquis, los borrachos..., su problema es que no tienen su punto para nada. Mira, si con tu tiempo de ocio, no has hecho más que perder el tiempo, tumbarte a la bartola, o dejar la mente en "stand by", recibiendo las emisiones de la caja tonta, entonces te has pasado por el forro, el aprendizaje de tu propia vida, de tu propio punto. El resultado, es que en este mundo nuestro, en este occidente de clases medias, hay mucha gente que...

-Demasiada...

-Sí, demasiada gente que no dedica el tiempo suficiente en ser "sí mismos". Porque el primer punto que hay que pillar, es tu propio punto, conocerte, ponerte a prueba para que el día en que la vida te meta una ostia, salgas ileso... hay que saber hasta donde llega uno mismo...

-Mira, ¡hay que pasar por la vida partiéndose la polla!

-Excelente idea.

-Si te ríes,..., mueves más músculos que si no lo haces.

-¡Joder!, la gente se preocupa por hacer ejercicio físico... ¿por qué no se ríen más?

-Que adelgacen a base de risas...

-Axioma número uno: a mayor risa, mayor ejercicio, mayor bienestar, mayor tolerancia hacia ti mismo, y hacia el resto, mayor felicidad personal y global, el resultado: despreocupación por los michelines, es decir: la gente más guapa y delgada. O sea, la risa adelgaza... y aunque sólo sea por esta mierda, la gente debería partirse la polla.

-Axioma número dos: si te agobias por los problemas, engordas...

-Claro, porque no mueves tantos músculos como riéndote.

-Axioma dos: preocuparse, además de ser inútil: engorda...

Nos hicimos otro porro, y claro..., se nos ocurrieron varios axiomas más...

...

La rabia de Javi: su "estigma"

Las Zorras


    Iba yo, bajando por la calle de no sé qué virgen, por el barrio de la Concepción, cerca del tanatorio, allí donde las larvas que todas las familias tienen entre sus miembros, van a alimentarse de la carne recién muerta de alguna herencia o rencilla familiar. Andaba por una calle con nombre de virgen, como todas las de por allí, pensando en la peli de Almodóvar, aquella de "¿Qué he hecho yo, para merecer esto?", y pensaba también, que éste, como mi barrio, era el mejor sitio para un personaje como el que Carmen Maura interpreta en esa peli. Pensaba, que los barrios como el mío: Vallecas, como éste: La Concepción, como Belbitxe, en Barcelona, y como tantos otros barrios -que no, ciudades dormitorio, como los que ahora construyen-,son, y han sido siempre, el alma de la propia vida, éso, que tanto buscan los ricos cuando se deprimen e intentan encontrar el sentido de sus vidas (¿qué vidas?).

    Salía de casa de Lisardo, con mi bolsita... con cien gramos, ¿y qué?... quien no haya crecido en un barrio, en uno de verdad... en uno con alma, como éste, nunca podrá entender que un camello como yo, pueda serlo, por motivos de supervivencia, nunca por otros como el lucrativo. Pensaba yo, que en las pelis de camellos..., de "dealers", porque casi todas son yankees - y siempre que empleo este término, lo hago irrefutablemente, de una forma despectiva-; pensaba en que en esas pelis, los "dealers", siempre son negros y chungos, o italianos y mafiosos... pero ¡Ay amigos!, esto, es España, y aquí, algunos camellos, estamos comprando tiempo, porque somos de barrio, y además, no somos sirvientes de nadie, ni queremos que nadie nos sirva; lo único que queremos, es vivir entre el alma de nuestro barrio, conservando sus esencias - cada día más escasas-,observando como nuestras gentes, siguen luchando -porque en los barrios, se lucha por vivir-, para sacar adelante a sus familias, haciendo lo que sea, y algunos, sin doblegarse ante aquellos, a los que les gusta que alguien les meta la lengua hasta el seso desde los esfínteres de sus culos de clase alta. Pensaba yo, en que por lo general, a las gentes que quieren escapar de sus barrios, les suele importar muy poco meter sus lenguas en los traseros de los ricos, para poder huir de estos sitios, de los que nunca llegaron a formar parte, de los mismos sitios de los que se avergonzaban ante amigos de otros barrios más altos... menos barrios que éstos.

    Y pensaba yo también, que es curioso, pero a esa gente que escapa de sus barrios chupando culos, para acabar en barrios superiores, entre los traseros que antes chuparon, acaban irremediablemente, buscando que sean otros ahora, los que les coman a ellos sus traseros. Y de tanto ir pensando, me llegué a dar cuenta, de que hay gentes, que basan sus vidas quejándose de un concepto tan estúpido como la clase social, el status, y esas mierdas, y se dedican entonces a una constante búsqueda de peldaños que ascender, sin fijarse por ejemplo, en que puede ser que su vida sea más simple -o más compleja...según cómo se observe-,que todo esto. Entonces, utilizan el dinero, para cerrar los agujeros que debe infringir a la conciencia, el hecho de chuparle el ano a alguien, por muy limpio, que éste lo tenga; y al tapar y tapar, se van creyendo que en éso, consiste la felicidad, y a ésta, la ponen precio -que no valor-,¡y claro!, nunca llegan a tener suficiente dinero para comprarla, porque su precio sube a medida que la mierda se acumula dentro de sus intestinos. Y eso de pensar en esas gentes, a mí de da ardor de estómago, ¡y claro! , esas gentes nunca entenderían cómo alguien como yo...¡ sí, alguien que vende droga para vivir!, puede, incluso ser buena gente, ¡que sí!, que para mí, lo importante no es el dinero que se consigue al chupar el culo, y con el que compras a gente que te lo chupe a ti, sino que puede que sea más importante el hecho de ganar dinero... el justo, para no tener que rodearte de ese tipo de gente, de ese tipo de peldaños, y de ese tipo de felicidad; y llega un día, en el que decides, tomas una decisión, y apechugas con ella... y como a mí, me da igual la opinión de ese tipo de chupadores de culos impropios, no escucho eso de "trabaja", "eso es porque no quieres trabajar"...
¡y qué huevos se creen que estoy haciendo ahora mismo!...

    Pero, al ser de un barrio, si te da por esto de escribir, debes comprar tiempo, porque -al menos yo-, no puedes escribir de la vida, sin la perspectiva del que tiene tiempo para perderlo en observar miradas, en observar momentos, en observar sentimientos; y es que en una oficina, la libertad, que sólo conoce el escritor de barrio, no existe, no se puede compaginar... y acaso no se han olvidado, que la droga se vende sola, que la demanda es la causante de la oferta, y nunca a la inversa: pues ya que hay un mercado -y tomémoslo así-, yo prefiero éste, que en el que te quedas con mierda entre los dientes; yo me quedo con mis folios, mis gramos, mis colegas del barrio... mis historias ¡de verdad! , y que no se confundan, yo no busco acumular riquezas con las que sufragarme una vida, yo busco comprar tiempo para vivir la mía a mi forma, para perder mi tiempo, para contar a quien me quiera escuchar, lo que me viene a los ojos, lo que me zarandea el alma, aquello que me apena, que me hunde, que me hace despreciar mi raza; pero también, para que se me empape toda el alma, con aquello que me hace sentir orgullo, con aquello que me permite seguir justificando mi existencia: con la alegría de los míos, de todos los que no comen del culo de nadie; y a ésto, nunca podrán asignarle un precio las gentes a las que se les pasa por delante de las narices, y no son capaces de verlo, esas gentes que intentan buscarle un significado a la palabra felicidad, a esas gentes que no pagarían ni un duro, por los conceptos donde ésta encerrada: en la risa, en compartir, en la amistad, en luchar para que algo cueste y sea valioso, en poder mirar a los ojos de cualquiera, en defender tus ideas sin el miedo a poder cambiarlas cuando quieras, o incluso -si son las que te hacen vivir cada día-, morir por ellas.

     Y pensando en algo tan insignificante como todo esto, en la calle esa por donde iba, ésa que tenía nombre de virgen, en sentido contrario al mío, venían tres señoronas con sendas miradas de señoronas, y estaban a punto de cruzarse conmigo cuando, me detuve dos o tres mil años, para verles tras los ojos, para mirarles el alma, aunque la pobreza de ésta, pudiera observarse a unos trescientos metros, justo al darse cuenta del material con el que cubrían sus cuerpos... llevaban sendos abrigos tejidos con los restos de unos noventa seres vivos (contando con que cada abrigo que vestía a cada zorra, se componía de treinta zorros de una raza más noble que la suya). Y al fotografiar sus miradas con la cámara de siempre: temblé..., Lo que vi, no me sorprendió, pero tuve que pararme unos metros después, calle abajo, para poder vomitar a gusto...

    La primera zorra... era del barrio, de allí donde las calles tienen nombre de vírgenes, era tan de allí, que no se le había borrado esa expresión de la cara; esa expresión de: "ahora va a ser mi propia gente, la que tenga que chuparme el culo a mí, para que vean, que siendo de aquí, también se puede llegar lejos (muchos culos... no importa)".

    Aquella primera señora: Pili, tenía en sus espaldas casi cincuenta veranos, los primeros ventitantos, los pasó en La Concepción, los restantes, solía pasarlos en sitios de más alta alcurnia, como el pasado, que se lo pasó en Marbella, esperando que su marido llegara cada fin de semana... ¡un hombre ocupado, un hombre de negocios!; de lunes a viernes, se entretenía tragándose el semen de algún "boy", que trabajaba en alguna discoteca de esas, donde las señoronas como Pili, sacan la parte más verdulera de sus barrios... aunque su chalet de Puerto Banús, esté tasado en más de cien millones de pesetas.

     Pili, pasó sus años en el barrio de La Concepción, alternando sus clases de secretariado, con sus salidas nocturnas a discotecas de "alto standing". Arruinó a su padre, quien vio como el dinero lo despilfarraba su hija en ropa de marcas con nombres impronunciables... Pili, nunca le dijo: "gracias papá"; no, Pili, se avergonzaba de que a su padre no se le podía sacar de su barrio... "¿cómo le iba a llevar a Marbella?...es un bruto, no tiene clase: es albañil".

    Un día, en una de estas discotecas de alto standing, donde ya la conocían todos por su facilidad para tragar lefa, conoció a Enrique Del Castillo; éste, la contrató como secretaria -y es que Pili, era muy buena bajo la mesa de un despacho lujoso-, y tres años después, el plan de Pili dio resultado: se hizo un lavado de estómago, que pagó con su nueva y reluciente visa platino, donde se leía: Pilar Del Castillo, y creyó borrar los restos de tanto semen, de tanto chupar, de tanto abrir el culo y notar como una inmensa tripa, le sacudía su trasero, sin una cara que acariciar, sin unos ojos que contemplar al llegar a su orgasmo... Aunque nunca llegara dicho momento.

    La segunda zorra: Yola, siempre había sido de clase alta... pero le gustaba ir con sus amigas, a tomarse unas tapitas de zarajos a un bar donde los hacían deliciosos, un bar que le había recomendado su amiga Pili: la secretaria como todas la llamaban a escondidas. A Yola, nada le daba más placer, que el respeto. Le gustaba ser buena con la gente necesitada, pero claro, le gustaba que se lo agradecieran,
y siempre mostrándole el respeto que su posición le daba... para eso estuvo su padre más de treinta años sobornando a sus amigos concejales, llevándose todas las obras públicas a subasta...

    La tercera zorra: Pitita, tenía hasta un título... duquesa de no sé qué; título que su familia, no había mantenido gracias a unos genes que destacasen sobre el resto... no; el título, lo había ganado un antepasado suyo, que se había pasado la vida, chupándole el culo a un Borbón, y claro: esto, merecía un título. Un título, que ya se ocuparon de conservar todos los sucesores del primer come-culos: comiendo, lo que hubiera que comer para mantener, tan rancio abolengo: eso, van en los genes.

    Pitita, era la que menos dinero tenía de las tres; pero al tener título, era la única que había cumplido el sueño frustrado de sus dos mejores amigas ( la secretaria y la nueva rica): Pitita, pertenecía a la Jet.

    Al verlas; al observarme ellas a mí, me di cuenta de que hay que darle muy poca importancia a la vida, para llevar como bandera de tu rango, un abrigo compuesto por las pieles de animales que jamás chuparon más culos, que los de sus propios congéneres al haber pasado sus vidas junto a éstos, en jaulas que no les permitían poder moverse, sin meter de vez en cuando el hocico, en el culo de otro infortunado espécimen de su propia raza... y al hacerlo, ninguno de ellos le dio importancia: los dos estaban soñando con morir de una vez, para poder volver a correr por sus montes...