Inicio


FRAGMENTOS DE "VUESTROS HIJOS BASTARDOS"

El libro donde sus personajes componen el disco real de RIX

 
El Galle y las drogas
Y GRITÉ MIL AÑOS
Luis: "el paquetes"
VUESTROS HIJOS BASTARDOS: EL GRUPO DE ROCK
Aquellas malditas... aquellas putas bombas cobardes


 



El Galle y las drogas


El galle sabía drogarse; de eso no hay duda-, pero el resto era distinto, él conocía la delicada línea que no has de cruzar en ciertos momentos, bajo el efecto de ciertas drogas en ciertos sitios. Pero había mucha gente que se drogaba para poder ser, y claro: nunca fueron, nunca son, y lo que es peor, de seguir utilizando aquellos métodos- nunca serían.
      Había otros que se drogaban para no estar, otros se drogaban para estar todo el rato: omnipresentes, aunque no tuvieran nada que decir: nada nuevo que decir. Tan sólo querían que la noche no acabara nunca, quien sabe si porque les aterraba la idea de volver a su vida;... me va bien..., a la mañana siguiente. Había gentes que se drogaban buscando con ello a la chica o al chico de sus sueños, y claro estaban tan drogados que, cuando éste o ésta se les cruzaba por delante, tenían la cabeza como un bombo... como para darse cuenta de algo...

    Había otros que se drogaban porque no sabían hacer otra cosa, lo llevaban haciendo desde siempre, y para ellos el llevar su gramito de coca y sus diez euros de chocolate en el bolsillo, era como para otros el lavarse los dientes después de comer, o el puto cigarrito de después de tal.     Las drogas les daban el punto necesario para acabar sucumbiendo a los catorce pelotazos cargaítos que el galle les ponía mientras ni pinchaba para ellos, ni escuchaba su constante y monótono ronroneo compuesto por chistes, piropos mal tirados a gentes mal elegidas, en momentos mal hallados. Al galle no le gustaba la gente que se drogaba porque sí. Al galle le gustaba enseñar a drogarse a la gente, y a muchos de ellos había que recomendarles que ni siquiera les hacían falta las drogas o bien para seguir toda la vida durmiendo, o bien porque les despertaban demasiado sus mentes, y hay mentes que más vale que sigan dormidas... los durmientes no generan violencia...

    Y al galle le gustaba aquello de impartir una cátedra que por ilegal, permanece vacante en la universidad de la vida. A él le gustaba ejercer de catedrático de drogología, a él le gustaba la objetividad de quien conoce a fondo las sustancias, que como bien escribió Paracelso, pasan de curar a matar con sólo variar su dosis: pasan de ser medicina a veneno tan solo con tomar una mayor cantidad. Al galle le gustaba que la gente leyera el libro que tenía siempre en el bar (uno de ellos), ese que se llamaba: "Aprendiendo de las drogas", de un señor lúcido (como le decía Dante a Hache en aquella maravillosa peli) como es: Antonio Escohotado.


-
¡Coño, Javi!- dijo el galle al ver que por fin éste se había levantado de la silla eléctrica donde llevaba juzgándose toda aquella noche- Mira Javi, éste.-refiriéndose a Miguel-, es el bajista que nos faltaba. Vamos a cantarle a la vida, yo voy a cantar para que despierten, y tú vas a tocar la guitarra, y éste el bajo.

-¡Me parece correcto! -dijo Javi animándose súbitamente-.

-Habría que ver cómo tocas la guitarra -dijo Miguel.

-Con el alma. Yo le he escuchado porque ha tocado aquí un par de veces, ¡y te digo que con el alma tío!..., ¡con el alma!, y encima es un chaval... y a ti y a mí, nos va a venir bien ser adolescentes de nuevo -el galle se lo dejó todo muy clarito a Miguel.

-Pues sí, ¡me apunto a la idea!... ¿Y qué es de tu vida chaval?

-Me acabo de pirar de casa, y soy un bastardo, y ahora pongo sobre la barra mis últimos cinco euros... ¿me das cerveza galle?

-Hijos bastardos... ¡Ya lo tengo! -Miguel se refería al nombre del grupo.

-No -el galle siempre tenía algo que aportar-: Vuestros hijos bastardos.

-¡Claro!, vamos a cantarles a ellos, y les van a cantar los que ellos más odian: sus hijos -Javi terminó con la discusión sobre el nombre del grupo y cambió de tema-. Oye galle ¿quién es ese de la mochila, el que está sentado escribiendo? -se referí a mí, ¡claro!. Allí no había más locos... ¿o sí?...

-No sé si un loco o un poeta; pero me debe un poema... ¡oye tú...!, ¡me debes un poema! -me gritó desde la barra.

    Entonces me levanté y acerqué mi cuerpo y mi casa hacia ellos para dejarles el poema sobre la barra. Antes tuve que pedirle una bayeta al galle, no es muy limpio..., buena gente, pero no es limpio no.

    El galle cogió las hojas y me las dio de nuevo:

-No, a mí me vale con que nos lo recites a todos; pero el poema -sea bueno o malo- es tuyo.

    Yo acepté, y el galle quitó la música que estaba entonces sonando, y en su lugar puso la banda sonora de "Braveheart" -muy bajita -. La gente comenzó a acercarse a la barra, incluso salió el pastillas que llevaba todo el día ¿o noche? hablando de sus fantasmas con el hada a la que apenas pude llegar a ver ...

Y recité el poema...

 

Y GRITÉ MIL AÑOS

Un día, estaba hasta la polla de todo mi cuerpo,

y me arranqué de cuajo el alma.

¡Ahí la tienes!, le dije a un duende,

¡dásela a otro con menos pena!.

Se me escapó por la rendija, y se llevó los restos de mi piel helada...


Cien batallas, y los huevos: negros de tanto humo,

cien estrellas, y con ellas: volándome la cordura,

la ruleta rusa en la que siempre perdí.


Y escuché los cuchicheos..., las viejas de mi bosque criticaban,

¡dale!, ¡dale!, por ahí va el cuerpo del loco,

pero luego: yo:¡ la brisa!...

Y se echaron las manos al bolso... ¡cuidado!,

Que sin cuerpo no puedo robaros...

¡Ni quiero!.

Y un día, el duende regresó...


¡oye tú, maldito loco!, toma tu piel, y tu alma,

que no las quiero -dijo el cabrón-,

Yo no dije nada, pero me respondió:

Me las probé un día, y ahí te las dejo,

Cuenta, cuenta..., eso sí me interesó...


Me puse tus ojos y le vi las fauces a los lobos:

A los malos, no a los que no dejan aullar;

Me puse tu boca, yese sabor tan bello a frutas prohibidas...

Desde entonces ya no me gusta na`

Me puse tus botas, las de irte a andar...,

me sacaron de la ciudad,

Y fui a charlar: con los robles, con las nubes, con los montes...

Lejos de toda mancha de humanidad.


Me puse tu corazón... ¡y no estaba roto!,

¡es que latía!; y latía y gritaba y se desgarraba: funcionaba;

pero nadie le oía y su llanto: ¡cuanto dolía!.

Ahí te quedas con tu alma, que yo no la quiero, me marcho.


El duende marchó, y eché al fuego el alma,

Y me vuelve a doler el pecho,

de vivir, por vivir;

de soñar, por soñar...


Y de repente morí,

condenado a escribirle canciones a no sé qué dios maldito,

en un infierno sin hogueras,

lleno de palabras mal-nombradas,

lleno de esclavos con dueños... sin sueños.

Lleno de amor mal-llamado pecado,

y matando a cada voz, que suene desde fuera de palacio.


Mi condena son mil años gritando,

a un mundo que nunca ha escuchado,

A un dios que debe andar borracho...

¡Perra condena!.


Luis: "el paquetes"

    Con Luis también daba gusto hablar. Hacía unos meses desde que había dejado a su familia: una mujer, dos hijos adolescentes, un perro y un chalet en una urbanización de lujo. Luis vivía por aquel entonces en el pequeño piso de cincuenta metros de sus difuntos padres, con su hermano, frente a la fachada de la espiral. Luis se había hecho asiduo al bar, había entablado una gran amistad con el galle (no tanto con el pastillas).

     A Luis le llamaban "el paquetes", porque se dedicaba a ellos: a los paquetes... a los paquetes de kilo de cocaína. Día sí, día o dos no, Luis llegaba a la espiral con ganas de tomarse un par de copas de JB con coca y charlar un rato con el galle, antes de volver a su casa para encontrarse a su hermano (cinco años mayor que él) borracho perdido (y Luis ya no cumplía los cuarenta).

    Luis había dejado su familia porque éstos ya no podían con el estrés de aquella ocupación suya. Él sabía que tenía que elegir, y eligió alejarse de ellos hasta que pudiera alejarse de aquel trabajo de manera definitiva: el que más odiaba en el mundo, aunque nadie jamás se lo escuchó decir. Al ir parando con frecuencia por el bar, Luis conoció allí mucha gente que iba a aquel sitio sólo por que era un bar único: distinto.


... en los anuncios no dice nada de la seguridad del coche contra el que impactaras, en el anuncio no dice que gracias a tu "pequeña imprudencia o a tus cientos de miles de válvulas", van a perder la vida una familia de ecuatorianos (por poner un ejemplo) que no pueden permitirse más que un coche de esos que nadie quiere, de esos que ya no pasan la ITV...
¡da igual, ellos no tenían derecho a estar en tu país!, ¿o sí?... ¿tú, racista?, no... pero: ¡Joder es que nos están invadiendo!.
    Y más tarde veo otro anuncio GOLFASA la empresa líder del sector inmobiliario, con más de tropecientos mil metros de suelo edificable en cartera, con promociones de primera y segunda viviendapor todo España ("segunda vivienda"...¡por dios!, por qué no se fomenta desde las instituciones el pago por el disfrute de una vivienda: el alquiler... ¿cabría entonces la especulación...?). Urbanizaciones en las afueras de tu ciudad con campos de golf, con vigilancia las 24 horas, con la financiación de PPVA. Y luego veo otro anuncio donde un tío dice que no sé qué le ayuda a ir a cagar sin pronunciar la palabra cagar.
     Más tarde veo otro sobre tus ahorros y no sé cuánta rentabilidad en no sé qué cuenta de no sé qué banco que no puedo ver en ninguna calle. Aburrido y con cientos de preguntas en la sesera veo otro de un banco que debe dedicarse a la beneficencia porque -por lo visto- te regalan tu hipoteca, y si te quedas en paro no la pagas, y si no te viene bien, tampoco la pagas... y aburrido de ver lo que aquella tele me estaba ofreciendo miro un anuncio de prensa y puedo leer: ¿problemas para conseguir una hipoteca? ¿quiere reunificar todas sus deudas? sin avales, sin nómina, sin papeles...

... ¡SINVERGÜENZAS!...


El galle: ¡Claro!, y el mismo subnormal que me decía: "te comes mucho el tarro, no lo pienses todo tanto!", ése, piensa: "¡bueno!, echando unas horitas más en el curro tengo una pantalla de plasma que la puedo pagar a plazos con mi supertarjeta VIP del corte inglés". Conclusión: a currar y que nadie rechiste (no vayas a perder el curro) porque tienes que cumplir con los plazos de la tarjeta, y con los de la financiera del coche de las mil quinientas válvulas que ya no cuesta ni la mitad que cuando lo compraste, y ahora te digo yo: ¿qué tal mamonazo?, yo me como mucho el tarro, pero tú: ¿a qué juegas?, ¿a qué vives?.
    Te te lo digo yo: trabajas sin comerte el tarro... ¡claro!, ves la puta tele, estás muy cansado para hacer otra cosa tras el curro... trabajas tantas horas extras para poder ver esa tele de plasma tan dabuti que acaba por dormirte todas las noches, cuando tu mujer te despierta y te dice: "a la cama" (antes no era así... ¿recuerdas?, antes: hasta hacíais el amor), justo en ese momento, te acuerdas que tienes que hacer la puta revisión del vehículo de las válvulas... ¡joder, que carísimo que es el coche!. Pero ahora te lo puedes permitir, puedes mantener: una mujer, una tele de plasma, una casita en la sierra y un coche con espíritu deportivo...
     ¡Total!, son más horas en la ofi, además te van a ascender con lo que tendrás que comprar unos palos de golf... ¡qué vidorra, macho!, y sólo por no pensar tanto, por no comerte el tarro..., debería haberte hecho caso, ahora tendría todo lo que tú...

¡Que te den mucho por el culo!.

Luis: ¡Amén!... ponme otra copita.

El galle: ¡Putos romanos!, deberían haber perdido la guerra de las Galias...

Luis: Vercingetorix casi derrota a César

El galle: sí, Rix Vercingetorix, el mismo... ¿oye tú sabes mucho de libros y de historia no?

Luis: Algo he leído, aunque no tenga estudios, no soy ningún gilipollas...

El galle: Bueno... conclusión: si no quieres ser un infeliz con necesidades innecesarias pegadas a tu vida en forma de frustraciones: no veas la tele, cuanta menos publicidad mejor, optimiza tu economía en estar a gusto con lo que tienes, búscate a ti mismo, no busques la acumulación de objetos, trabaja menos y ríe más, quizá no tengas una tele de plasma, pero lo mismo te pongo una copa... y un tiro...

Luis: ¡Hace ese tiro!..., ¡ole tus cojones!






VUESTROS HIJOS BASTARDOS: EL GRUPO DE ROCK


     Era la segunda de sus siete noches libres, y el pastillas acababa de irse al bar... serían las dos de la mañana, Javi estaba rebuscando entre los libros del galle -que eran bastantes-, en otra habitación estaban Miguel con su bajo colgado y el galle sentado en la cama con su guitarra acústica, ambos discutían sobre una parte de una nueva canción...

- El tema es que no te quedaste con la copla -le decía el galle a Miguel-, aquí no hay estribillo, ni estrofa, ni puente... la canción va siempre en el mismo tono, la caña la voy dando yo con la guitarra... bueno y Javi -el galle se percató de que éste se había volatilizado-, ¡Javi! -chilló.
- ¡Javi, ven coño!, ¡ésto te interesa! -gritó Miguel. O sea que yo me muevo por "mi menor" y a tomar por culo, ¿no?.
- ¡Que hijo de puta listo! -Miguel sonrió, justo cuando llegaba Javi a la habitación cargado de libros-, ¡hombre, el que luego dice que no dejamos que componga!, ¿aspiras a bibliotecario o qué?...
- Luego me tienes que dejar varios... -Javi se refería a los libros, y dejándolos apilados sobre una mesa cogió su guitarra y se les unió-, os estaba escuchando, y creo que debes distinguir el estribillo berreando...
- ¿Cómo berreando? -se extrañó Miguel.
- Creo que pillo la idea - y comenzó a hacer sonar su acústica con repetidos mi menores, al tiempo que berreaba:

"Que se joda el que censure, el que rece, o el que otorgue
Que se joda el señor cura, el general y hasta el viz-conde
Que se joda el que conserva las ideas tras sus rejas
Que se joda tu gobierno, si les jode lo que piensas"

- ¡Mola más así! -Javi pensaba: veni vidi vincit- ¡como yo os decía! -y sin dejarles tiempo a reacción alguna, prosiguió-, mientras que tú lo vas berreando, mantienes el mi con la acústica, la batería mete más caña y Miguel y yo le metemos psicodelia desparramando por toda la escala... ¿Qué no?- miraba Javi a un Miguel que parecía no enterarse de mucho.
- ¡Lo pillo! -dijo por fin el galle- ¿la grabamos en el cassette para que no se nos olvide...?








Aquellas malditas... aquellas putas bombas cobardes...

     A las once de la noche el galle recibió una llamada y al colgar, se tapó los ojos con la mano que sujetaba el móvil, pensaba que así podría impedir el sufrimiento inmenso que le rodeaba...

-¿Era Mikel?...¿no jodas?, ¿Patri?. Está en el IFEMA... ¡se acabó!...

    Y se acabó, porque en el IFEMA se había improvisado un macro tanatorio donde cientos de personas iban a "tener que reconocer" los cachitos de uno de los suyos. A ese al que llevaban todo el día buscando y no aparecía en ninguna lista, uno de aquellos al que había sido imposible identificar, uno de esas ciento noventa y dos personas a las que les quitaron la vida decisiones tomadas por personajes con nombres concretos de los cuales no quiero acordarme... lo único que realmente sé, es que el terrorismo lo provocan malas decisiones tomadas por los que mandan, aunque ellos nunca formen parte de la lista: víctimas.


    Y mientras tanto, al resto nos entretienen con distracciones, creándonos necesidades que nos empujen a consumir, a endeudarnos más con ellos para seguir cavando nuestra tumba: cada vez más estrecha y profunda... una tumba de metro ochenta, estándar, franquiciada...

    Intereses de este tipo siempre va a haber... ¡eso seguro!, pero cualquier miembro de un gobierno que pretenda seguir en libertad, sin pisar la puta cárcel después de su legislatura, debería poder demostrar que ha luchado contra estos intereses, contra estas personas que hacen y deshacen sin que nadie les pueda señalar, sin que nadie les juzgue por ser criminales contra la humanidad...
     Lo terrible, lo preocupante, y lo que ha estado pasando en nuestro país en estos últimos años, al igual que sigue pasando aún en yankeelandia... es que el gobierno se ha olvidado del pueblo soberano haciéndonos creer en tonterias, fomentando la borreguez del mismo para que nadie se dé cuenta que detrás de cada decreto, de que detrás de cada nueva ley... hay una rebaja más de libertad por si algún día nos diera por mirarles a la cara armados con palos y piedras y fuéramos a sacarles de ahí.

    Sí señores, los malos existen, pero no son los que nos han hecho creer cuando nos asustaban con ellos:

ni son traficantes,

ni son los negros,

ni son los gitanos,

ni son los moros,

ni son los sudamericanos,

ni son los hackers,

ni son los timadores,

ni son los desobedientes,

ni son los cantantes de Rock,

ni son las sectas,

ni son las drogas,

ni es la inseguridad,

ni son los putos vietcoms...

¡que no hostias!, ¡QUE NO!.

Ellos son:

Los que acumulan riquezas para comprarse una vida segura a costa del sufrimiento de los demás...........

..... Que el señor ex presidente venga a Vallekas a explicarnos la muerte de nuestra gente.

Que venga y me devuelva a mi novia: a Patricia

o a mi amigo David Vilela

¡que venga, si tiene cojones!


La gente miró lo que había escrito en la franja central de la bandera de la república:

 

Ni rey

Ni dios

Ni amo

Y gritando con el puño en alto, Mikel azuzó a la gente:

¡¡¡ HASTA LA VICTORIA !!!

el público le respondió:

¡¡¡ SIEMPRE !!!