|
|
Rix no esconde sus cartas,
ni busca que el tema a tratar sea el que tú quieres,
para que te sientas inteligente y le compres más;
lo más probable es que te cuente algo que no quieres y además
lo haga de una forma que te joda el finde y te haga pensar.
No posa de voz clamando en el desierto,
prefiere declamar en la esquina de tu casa,
para que te enteres y opines,
para que dejes de confundir la solidaridad con las rebajas de enero.
Rix toca las narices.
Pero lo hace desde dentro del problema,
es decir, junto a nosotros.
Por eso es peligroso.
(Carlos Salem)
|